tu peor enemigo son tus malos pensamientos

Los pensamientos pueden tan poderos que nos controlan, más si se duda de la pareja que esta a nuestro lado, porque hay que decir que la inseguridad nos hace perder la razón, y la imaginación nos engaña.

Es mejor controlar nuestras emociones y nuestros pensamientos, si sabes que ella te ama o el, te sentirás más confiado en ti y en tu pareja, una de las claves para confiar en la pareja es basar tu relación en la sinceridad. Si confías y estás seguro de que tu pareja realmente te quiere y te es fiel sin necesidad de controlar cada movimiento suyo, habrás conseguido confiar en él completamente.

Es necesario para tener una relación sana de pareja darse unos espacios para cada uno. Es decir, que cada uno tenga sus amistades y poder disfrutar de manera individual de su entorno. Esto es sano para la estabilidad de la pareja y además contribuye a incrementar la confianza en la pareja.
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debemos ser participes de la vida

 

La vida nos pide constantemente “¡Participa!”. La participación es necesaria para nuestra alegría, pero también para nuestra protección. Quien  se desentiende delante de las barbaridades que ve, está prestándole servicio a la fuerza de las tinieblas, y esto le será cobrado algún día.

Hay momentos en que evitamos la lucha, bajo los más diversos pretextos: serenidad, madurez,  miedo al ridículo. Vemos la injusticia haciéndose próxima a nosotros, y nos quedamos callados.  “No me voy a meter en todas las peleas”, explicamos.

Esto no existe. Quien recorre un camino espiritual, carga consigo un código de honor que debe ser cumplido. La voz que clama contra  lo que está mal siempre es oída por Dios.

Si nuestro hermano no tiene más fuerzas para reclamar, es nuestro turno de hacerlo por él. ´

PUALO COELHO

ILLUSTRATIONS BY VICTO NGAI:

que trae el otoño

Al comenzar el otoño vemos las hojas caer, los árboles como cada año se preparan para rejuvenecer, permitiendo que ese cambio este precedido por una belleza diferente a la del cálido verano. ¡Que similitud tiene la naturaleza con nuestros propios procesos de vida!

Se cambia el colorido de las flores por tonos neutros y opacos, pero la experiencia sutil del proceso, está expuesta solo para aquellas miradas que en visionan la totalidad de la naturaleza del cambio.

¿Cuántos otoños has vivido en tu camino? ¿Cuántos procesos para lograr que surja nuevamente el colorido de tus flores? ¿Cuántas veces, como el árbol, dejas en paz y con consciencia tus estructuras caer?

Cerrando circulos December Paulo Coelho

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes laalegrí­a y el sentido del resto. Cerrando cí­rculos, o cerrando puertas, o cerrando capí­tulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste ya a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capí­tulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardí­os, ni empleados de empresas inexistentes.¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentalmente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capí­tulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí­ en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos dí­as, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el cí­rculo.

FontCandy (4)