lo que nos dolio perder nuesrto amor

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por pedro belmares olvera

Yo fui tu prisionero todo este tiempo, fui herido en el corazón por tu infidelidad por el amor que nunca me diste, estaba decidido a no ver lo que nunca existió entre ti y yo. Solo tuve tu recuerdo de que vine ver en las sombras, el tiempo me dio la razón y la calma vino a mi vida, solo desearía tenerte en esas noches de ansiedad pero me levanto a la realidad y siento que eres solo un espejismo que la soledad me provoca mira, luego volviste a mi vida buscando el amor que perdiste pero ese amor en mí y se había desvanecido, pensé que mi amor siempre lo esperarías, hoy llegué a creer que él tiene lo que se merece, no quiero que lo hagas toma todo lo que te haga recordarme. Hagamos un tiempo para juzgarnos a los dos, ya no existan las palabras en mí, para que ese amor regrese, porque me duele perder tu amor y el tiempo lo usé para buscar tu olvido. Ahora para mí Es necesario que no te busque porque no quiero desesperarme y volver a cometer errores. Quiero t o encontrar y saber como es el amor total entre dos personas porque sé que te amé hasta la fatiga. Pero no encontré una respuesta en ti y por esta razón hasta hoy me doy cuenta de que no sé que es amor entre dos y la verdad que esta duda me intriga, me gustaría probar el amor de dos seres que se aman porque dar y recibir es un regalo que Dios nos dio, y cuando lo encuentre nunca lo volveré a dejar.
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LA DICHA DEL BUEN MORIR

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por pedro belmares

Es la dicha del buen morir que todos quisimos disfrutar de una muerte tranquila, sin dolor alguno y sin pena, ya nada de este mundo no hará falta ni tampoco nos llevaremos nada,

 

El hombre es el único animal que sabe que va a morir y es ésa una vivencia difícilmente tolerable., per quizás tuvimos toda la vida para acepta que aun día nos vamos a morir y tal vez sea en cualquier momento, pero sin duda no hay que temer a nuestro último día.

 

En la esencia de la sabiduría nos ofrece la esperanza de la vida y de la muerte es algo inexplicable, por un lado podemos ver el nacimiento de un bebe y la transición de muerte de una persona adulta, Puede especularse que el vigor de la ciencia responde al deseo de manipulación de la naturaleza.

 

El hombre no está nunca en la vida, aunque viva en el cuerpo, ya que es más bien un muriente que un viviente”.

EL ARBOL

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EL ÁRBOL La Gracia De Tu Rama Verdecida

Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento…

Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío.

Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde.

Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces.

Y así también un día,
este amor que murió calladamente,
renacerá de mi melancolía
en otro amor, igual y diferente.

No; tu augurio risueño,
tu instinto vegetal no se equivoca:
Soñaré en otra almohada el mismo sueño,
y daré el mismo beso en otra boca.

Y, en cordial semejanza,
buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza
que se parezca un poco a tu hoja verde…

Poema Del Árbol
Antonio Machad

la gabiota y el poeta

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1
Una gaviota hoy vuela,
por encima del mar de lagrimas,
que hay en mi propio interior.

2
Una promesa le hice,
antes que emprendiera el vuelo,
la cual es siempre,
tener cuidado con el amor.

3
Ella recorrerá el mundo,
mientras este poeta,
escribirá palabras,
y en el ceno del lenguaje,
se sentirá como en el campo,
el humilde labrador.

4
Siempre aunque jamás vuelva a verla,
a esa ave la recordaré,
y le daré las gracias por su labor.

5
Emigrará hacia otros mares,
para acabar de vuelta,
buscando de nuevo,
a este escritor.

6
Para cuando ella regrese,
el ya será un anciano,
y un sabio calculador.

7
Seguirá creando poemas,
hasta que su dios,
lo salve de su propio temor.

8
Pues no ver el mar en la otra vida,
me dejaría sin inspiración,
y no podría regalarte un poema,
a ti mi querido lector.

Autor: Víctor Manuel Cabrera Llarena​.

el cuervo poema

 

 

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Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de “Nunca, nunca más.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: “Nunca más,”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

a donde están

¿A dónde están?
¿A dónde podremos ir a buscarlos… ¡Oh México!…

MÉXICO….
Cuando de los escombros te han sacado.
solo el silencio inundó los corazones.

el llanto y el dolor por lo perdido, por los que ayer
nacieron, y han muerto…
por los que se fueron temprano con sus vidas,
por el alma muerta de los padres sin sus hijos,
por un pueblo en ansiedad corriendo pronto
para ayudar…

Por esposos, y esposas que ya no se verán jamás.

Por unos cuantos que cantaban por el camino
un “canta y no llores” mientras quitaban escombros
buscando las vidas que aún latían ocultas con vida.

Por un amanecer que nos vuelve a paralizar, y nos
hace reflexionar que ya no somos los mismos,
que nos ubica en esta realidad de tierra, y que ya
no podemos ignorar, que ya no debemos olvidar…

Es un momento diferente, todo cambió, sí, ha cambiado
no seremos los mismos, porque la Tierra seguirá
moviéndonos, lloraremos muchas veces más, y
nadie vendrá a consolarnos cuando solos estemos con
nosotros mismos…

Por otro México… Tenemos muchas cosas que cambiar
por el bien de ellos, nuestros hijos, nuestros nietos,
por el Méxco jóven que quiere otro País

Por un Pueblo mejor, y pensante,
Por un Pueblo que elija bien un Futuro
Por un MÉXICO QUE SE DEBE MOVER
para cambiar lo que NO hemos cambiado…

¿Qué estamos esperando? …seguir cantando
“canta y no llores” ?
No, No, y No….

Esto no quieren ellos, nuestros hijos,
Esto no quieren nuestros jóvenes,
Esto no quiere un Pueblo consciente

Ya no … ¿Donde está tu FUERZA MEXICO?

Yo no quiero un México que llore