UN POCO DE Nietzsche

Raspa la pluma: ¡al diablo!

¿Estaré eternamente condenado a raspar?Resuelto me lanzo al tintero Y escribo con espesos ríos de tinta.¡Qué fluidez, qué plenitud, qué estilo!¡Qué bien me sale, qué bien lo hago!Tal vez a mi escritura le falte claridad –¿Y qué? ¿Quién lee lo que escribo?

A la melancolía 

No te enojes conmigo, melancolía, porque tome la pluma para a labartey, a labándote, incline la cabeza sentado sobre un tronco como una anacoreta.Así me contemplaste ayer, como otras muchas veces, bajo los matinales rayos del cálido sol: Avido el buitre graznaba en el valle,soñándo me carroña sobre madera muerta.¡Te equivocaste pájaro devastador,aunque momificado descansara en mi leño! No viste mi mirada llena de placer  pasear en derredor altiva y ufana;y cuando insidiosa no mira a tus alturas,extinta para las nubes más lejanas,se hunde en lo mas profundo de sí misma para radiante iluminar el abismo del ser.Muchas veces sentado en soledad profunda,encorvado cual bárbaro oferente, pensaba en ti, melancolía,¡penitente, pese a mis pocos años!Sentado así me complacía el vuelo del buitre,en estruendo de la avalancha,y tu, inepta quimera de los hombres,me hablabas con verdad, mas con horrible y severo semblante.Acerba diosa de la abrupta naturaleza,amiga mía, te complaces en manifestarte a mi alrededor y en mostrarme amenazante el rastro del buitrey el goce de la avalancha para aniquilarme.En torno a mi respira enseñando los dientes la apetencia de muerte:¡ torturarte avidez que amenaza la vida!Seductora sobre la inmóvil estructura de la roca

Nietzsche

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